Asesinos de élite: Staham y Owen los dueños del cotarro
Después de un año en el que los títulos cimetográficos han dado poco de sí y las series se han consolidado dentro de las preferencias de los espectadores llega ahora en este puto puente de la ¿Consitución? Una película protagonizada por los dos duros del momento: Jason Staham, calvorota de mandíbula tosca, ex nadador olímpico, rompe-cráneos al uso, vacilón y mujeriego a lo Charlie Harper, solo que Staham aún recuerda lo importante que resulta machacarse en el gimnasio para seguir currando. Su carencia interpretativa es más que notable, pero teniendo en cuenta precedentes bochornosos como Van Dammne, Segal y similares diremos siendo un poco magnánimos que este es su mundillo y lo hace más o menos “creible”.
Como contrapartida nos encontramos a Clive Owen, el hermano mayor de Christian Vieri, un actor mucho más completo, cuya presencia se impone a la testosterona de Staham. Owen ha tocado diversos géneros incluso la puta comedia romántica, género que a mi juicio resulta vomitivo aún protagonizándolo Owen o la madre que lo parió. Owen sirve para el thriller, la acción, el drama e incluso la comedia si olvidamos la bochornosa película que hizo con Julia Roberts.
Nos encontramos por último a Robert De NIro. Un veterano cargado de papeles míticos. Una leyenda del celuloide yanqui. Los años pasan y De NIro lo tiene muy claro. Su aparición en la película es más bien escasa y sirve de excusa para el lucimiento de los actores anteriores. Sus últimas interpretaciones con Pacino o dirigido por Robert Rodríguez hacen ver que este grande acepta pasar por caja y dejar la calidad interpretativa para otra oportunidad. Lejos queda su interpretación en “Ronin”, “El cabo del miedo” y a años luz de “Taxi Driver o El Padrino 2”, pero sigue siendo De Niro, y eso aún le da curro, al menos de momento.
La película transcurre en 1980. Oriente medio es un polvorín (para variar). Staham y De Niro son amigos y compañeros asesinos. Staham decide retirarse pero su compi no. El compi tiene unos años y quiere asegurarse la jubilación, no me digáis que los guionistas no tienen mala leche, vamos…
El caso es que De NIro acepta el curro, hasta ese momento parece la precuela de la peli de los espías veteranos: Red… Entonces sucede lo típico: atrapan a De NIro y Staham intenta liberarlo, pero claro para ello debe finalizar el trabajo en el que su amigo la ha cagado: debe aceptar el encargo de una especie de jeque chungo que desea venganza por la muerte de sus tres hijos a manos de SAS británicos, más malos que los recortes de Rajoy. (acojona ¿eh?).
Total que el escenario es ese: asesinos de élite versus SAS británicos. Al frente del grupo de los SAS encontramos a Owen, exmilitar pero metido en fregados turbios internacionales una especie de mercenario que coordina la acción violenta y las órdenes provenientes de una pseudo-organización paramilitar secreta que actúa con el consentimiento del propio gobierno británico, años de la guerra fría…¿o siempre ha sido así?
Suceden muchísimas persecuciones, tiroteos, explosiones. El ritmo es intenso pero previsible. Las escenas de acción y las peleas son verdaderamente buenas. Cambian ropas, armas, teléfonos y coches, pero te da la sensación en todo momento de que estás viviendo una historia en el contexto actual y eso sinceramente es más que preocupante.
No quería pasar por alto un dato curioso y es la participación como secundario del actor conocido por su trabajo como hermano prófugo en “Prison Break” y Drácula al uso en “Blade Trinity”, lo menciono por dos motivos: el pedazo de mostacho que luce en la película y la pedazo de jamba que se peta el mamón. Amén, hermano.
Podría contaros si Staham consigue su objetivo, que pasa con Owen y su organización. El jeque, De NIro y unas cuantas cosas más, pero eso os lo dejo a vosotros, porque está película debeís verla, es entretenida y está muy bien hecha, coño y en estas fechas ir al cine es más que recomendable.
Ser buenos y no matéis a nadie que luego no hay manera de encontrar extras para “The Walking Dead”.
Buenas noches.
Será la Edad
