La noche ardía a deseo
La noche ardía a deseo. El calor incesante de verano fundía la ropa con la piel. Los cuerpos se buscaron y se encontraron. Se hicieron uno. Enroscados como serpientes. Sonidos imperfectibles a los sentidos de los demás. Expresión de un momento que debería ser eterno. Seducción y deseo. Bailes obscenos que crean la maravilla de las emociones. Sensualidad. El tiempo se ralentiza en ese instante. Todo sucede a cámara lenta a tu alrededor. Ella se frota contra toda tu cuerpo. Arquea y mueve las caderas como una diosa. Sientes su ropa interior. Sientes el movimiento de su culo en tu sexo. Te mira fijamente. Tiene unos ojos de color esmeralda. Te hipnotiza a la vez que se contonea. Su mirada te atraviesa. Llega hasta tu alma. Está viendo como eres. Seguís bailando ajenos al mundo. En vuestras cabezas suena una melodía suave, envolvente, muy envolvente. En esa melodía sois uno. Cambia su mirada. Ahora eres tú el que ve su interior. Tu pulso se acelera. Eres incapaz de resistir. Vas a por el dulce sabor de sus labios. Ella se sonríe. Tiene una sonrisa maravillosa. Si los ángeles sonriesen esa sería su sonrisa. La besas suavemente. Ella te devuelve el beso y se gira. Vuelve a frotarse contra tu sexo. Ella siente tus fuertes latidos. Siente tu cuerpo sudoroso, la tensión de tus músculos. Se vuelve a girar y acerca su cara a la tuya. Estáis uno frente al otro. Oís vuestra respiración. Te vuelve a sonreir. La vuelves a besar. Se abraza fuertemente contra tu cuerpo. Siente tu fuerza. Vuestras respiraciones se aceleran. Os besaís apasionadamente. Sin frenos. Sin condiciones. Dos cuerpos encontrados para un fín. Un mismo propósito. La magia de la vida ante vosotros. Paraís de besaros. Os quedaís los dos mirandoos mutuamente. El tiempo se ha parado. Sin dejar de miraros salís del local. Se abraza a ti. Llamas a un taxi. Dices una dirección y te vuelves a sumergir en acariciar su cuerpo. Llegaís al piso. No hay palabras. Solo besos. La ropa cae. La desnudez se muestra en todo su esplendor. Estáís en la habitación. Os echaís encima de la cama. Lenguaje de manos. Se la clavas hasta el mismísimo fondo. Ella gime. Echa la cabeza atrás. Tiene los ojos cerrados y esa sonrisa vuelve a aparecer. Notas como los músculos de su vagina se contraen y expanden en torno a tu sexo. Participas del ritual y tus movimientos son suaves acoplándose a su ritmo. Al tiempo que la penetras la miras fijamente. Ves la expresión de gozo del placer que experimenta. Ella abre los ojos y se pone encima de ti. Te mira con una expresión de deseo que jamás habías visto antes. Ya te lo he dicho. Es una puta diosa. Los movimientos se van acelerando. Los jadeos son cada vez más rapidos. Los sonidos más fuertes. Se abraza a ti. Te muerde. Aceleras más el ritmo. Ella comienza a dar gritos de placer. Se la clavas cada vez con más dureza. Ella se abraza más fuertemente a ti. Te quiere dentro. Aceleras aún más. Ella grita y tú también. Llega el momento y lo sabeís. Sales de ella y la rocías. En tu vida habías eyaculado así. Ella se queda con los ojos cerrados restegándose tus fluidos por su cuerpo...sintiéndolos.... Os echaís. Seguís mirandoos. Os besaís dulcemente sin dejar de acariciaros. La luna proyecta su brillo sobre su sensual anatomía marcando su figura. Apagas la escasa luz de la lámpara. La Luna es vuestro faro en esta noche estival del deseo. Ella se percata de la Luna. Se acerca a la ventana mientras contemplas extasiado como mira a través de la ventana. Es tan hermosa. Tan llena de vida. Tan erótica... Tu sexo se vuelve loco de nuevo. Te levantas y te acercas a ella. Lo haces muy despacio. Quieres disfrutar el momento lo máximo posible. Te acercas al equipo de música. Le das al mando y comienzan a sonar suavemente los acordes de “Father Figure”. Te acercas a ella sin que sepas que ella ya te está observando por el reflejo del cristal de la ventana. La abrazas muy lentamente por su espalda. Tus brazos tensos acarician su esculpido vientre. Ella comienza a respirar profunda y lentamente. Lo acaricias con movimientos descendentes hacia sus piernas. Ella se contonea y nota tu poderosa erección. Se frota suavemente al tiempo que se mueve sensualmente. Tus manos bajan a la parte exterior de sus muslos. Su respiración se acelera. Tus dedos comienzan a jugar. Ella echa para atrás su espalda para facilitarte el juego... Eres un buen jugador y ella te lo hace saber. Juegas un buen rato. Ella se ofrece a ti y follaís como perros en celo dominados por la pasión y el desenfreno, jodiendo y fornicando con todo lo que llevaís dentro. Desnudos en cuerpo y alma como nunca. Ella se corre dos veces. Tú vuelves a eyacular extasiado. Volveís a la cama: Os meteís dentro de ella. Suena de fondo “Maneater”. Ella apoya la cabeza contra tu fornido pecho y una mano para sentir el latir de tú corazón. No hay palabras. Solo caricias....Os dormís los dos...muy lentamente... Despiertas. La claridad del dia se proyecta sobre tus ojos. Estás solo. A tu lado queda una nota con un número de móvil y la siguiente frase: “La próxima noche quiero volver a ver la Luna contigo”´
Que grande eres, cabronazo. Que lo disfrutes.
Será la Edad
