El embargo
Que malas son las crisis. Todo da un giro de 360 grados. De la noche a la mañana lo que era bonanza económica, empleo, crecimiento, seguridad de cara al futuro pasa a transformarse en una pesadilla agónica sin fin por culpa de los cuatro de siempre...
Como consecuencia inmediata miles de parados pasan a engrosar unas listas de desempleados ya de por si superlativas. Muchos de estos nuevos parados tienen hipotecas. Parece ser que un organismo llamado BCE (Bienvenidos al Capitalismo Europeo) no tiene muy en cuente la merma del poder adquitivo y económico de estos millones de personas y se producen miles y miles de embargos al no poder ser pagadas esas hipotecas. Los bancos se hacen propietarios de unos pisos que no pueden luego venden en subasta aprecios menores mientras el embargado sigue endeudándose por una propiedad que ya no es suya... se lo montan bien ¿eh?....ay.... sentimientos y banqueros lo mismo que una atracción entre Belen Esteban y Stephen Hawking (que me perdone Stephen).
Crescencio (Charly para los amigos, si es que encontramos alguno), podría bien entrar dentro de estas características antes citadas. Parado durante más de dos años, agotadas las prórrogas y las ¿ayudas? Gubernamentales no poseía ningún ingreso con el que hacer frente a los pagos básicos, no digamos ya pagar la hipoteca. Con cuarenta y tantos años, soltero, en gran parte debido a su escasez de metrosexualidad (cada uno saque su imagen mental y diré que os quedaís cortos).
Si. Lo sé. Últimamente pongo de protagonistas a solteros cuarentones...¿miedo escénico?, ¿desgana onanística? ¿pesadez rutinaria? ¿úlcera?...vaya usted a saber...
Volvamos a la historia. Tras alguna que otra llamada intimidatoria por parte de una señorita reconvertida desde su puesto de chat erótico a secretaria killer para impagos, Charly recibió por burofax el aviso de que o reunía la pasta que adeudaba o se procedía al embargo del piso.
Evidentemente Charly intentó hablar con el diector de la sucursal en numerosas ocasiones. Le envió cartas, burofax, se personó en la oficina bancaria. Nada. Siempre estaba ocupado. Normalmente, cuando Charly se personaba en la entidad bancaria el director de la entidad andaba reunido y sin posibilidad de recibir a nadie en su despacho con la secretaria killer para darle una vuelta más a su ya de por sí desgastado cilicio y que ella le golpease con una fusta de caballo cantándole coplas de Imperio Argentina (Bendito Escrivá, Amén).
Desesperado ante la situación acuciante Charly intentó buscar ayuda en los profesionales de las artes adivinatorias, cartomantes y esas mierdas descatalogadas hasta en Google.
Tras consultar con su vecina del tercero "La Chelo" alias "la puerca", consiguió la dirección de un santero cubano al que ella acudía hasta que le dejó a deber dinero. Por tanto más valía decir que lo había encontrado anunciado casualmente por cosa de los astros y patatín patatán.
Sin más demora esa misma tarde Charly se personó en el sitio. Resultó ser una tienda de ultramarinos, cuya especialidad, (así lo indicaba un cartel garabateado a rotulador en el escaparate de la misma), era la "guayaba revenida", gran manhar para las moscas allí congregadas.
Ya dentro le atendió un dependiente llamado Alois, alias "Ascoser". Alto y de extrema delgadez. Charly no se andó por las ramas y le soltó sus problemas de una tacada para ver si era posible una ayuda o similar. Otro en su sano juicio directamente hubiera salido escopetado del infractor local contra las medidas de higiene básicas en los alimentos, pero amigos, la desesperación te lleva a puntos donde el raciocinio se pierde. Si a eso le sumamos el hedor a bicho indefinido mezclado con incienso y unos vapores extraños venidos Dios sabe donde, supondremos que Charly se estaba pillando un coloconazo cojonudo. No, si ahora resulta que entenderemos porque la peña fuma huesos de muerto en los cementerios...
Pasaron a la trastienda. Muy chula. Decoración típica santera: un altar rodeado de estampitas de vírgenes, tallas de santos y multitud de velas. Eso si, apagadas, que no está el horno para bollos. Lo que no sabe que pintaba un poster de Tokio Hotel al lado de una de las estampitas...igual es para pedir que el resto del planeta se agilipolle y vendan más discos...
Charly se sentó en una pequeña mesa redonda a indicación de Alois. Mientras Alois encendió las velas (algunas) y cogió un mazo de cartas. Diríamos que son del Tarot, pero debido a la negrura de las mismas parece que han sido utilizadas para limpiar calamares...
Alois se sento frente a Charly. Tomó un trago de una botella de aguardiente situada a su vera. Hizo gárgaras y espòlvoreó el contenido de la misma sobre Charly. Saltó encima de la mesa y empezó a canturrear sonidos entre reguettón y baladas de Julio Iglesias.
Charly se escondió bajo la mesa viendo como el poseso de Alois sacaba de su bolsillo un puro lo encendía y echaba el humo sobre el altar.
Alois bajó de la mesa. Barajó las cartas y distribuyó 16 cartas en cuatro filas equidistantes unas de otras...Solo me ha faltado decir que el tió usó un gps y llamó al servicio de meteorología. En fin....
Alois hizo un gesto a Charly para que se incorporase. Alois dio la vuelta a las cartas. Después cerró los ojos y se quedó en silencio. Súbitamente abrió los ojos. Charly no se lo esperaba y cayó de espaldas con la silla. Sin dejar que Charly se incorporase se acercó hasta él y se puso a escasos milimetros de su cara y le dijo lo siguiente:
-Tu problema, brother está resuelto. Me tendrás que dar la mitad de lo que ganes ¿ok?-
Charly entre asustado y asombrado asintió sin más. Echó mano a la cartera para pagarle, pero Alois hizo un gesto con la mano y le dijo:
-Recuerda lo que te he dicho. Te espero aquí dentro de tres días-
Charly se despidió y marchó de allí lo más rápido que le permitía sus piernas y constitución. Fue corriendo a la primera iglesia que encontró abierta y se dirigió al confesionario:
-Padre, absuélvame porque creo que he pecado-
-No brother, tú no has pecado, tú has hecho un trato conmigo-
Charly dio un saltó hacia atrás. Esa voz parecía la de Alois, pero eso era imposible. La puerta del confesionario se abrió y apareció Alois vestido de sotana negra. Charly se frotó los ojos. No podía dar crédito a lo que veía, tenía que estar alucinando. -Me ha tenido que echar alguna droga- pensó
Salió corriendo de la iglesia. Paró el primer taxi. Pidió al taxita que se dirigiese hacia el centro lo más rápido posible. A lo que fue contestado:
-Como quieras brother, pero sería mejor que hablásemos-
Charly vió como el taxista que giraba la cabeza era Alois. Charly gritó con horror. Intentó abrir la puerta, pero los cierres estaban echados.
Alois se reía a carcajada limpia. Era una risa horrible. Recordaba a Aznar cuando fue al programa de "Goma espuma". Terrorífica...brchsssss.
Tranquilo brother. A partir de mañana empezarás a trabajar como famosillo en la televisión. Sin problemas. Ya te iré dado detalles-
Hoy he puesto la televisión cutre. Me asusta pensar la cantidad no la programas quye existen sino si habrá más casos como ese y su propósito ¿y vosotros que creeís que pasará a partir de ahora?.
Mamá... tengo miedo... el mal está en la prensa rosa.
Buenas noches
Será la edad.
