En tierra hostil – Artificieros sin fronteras
Tenía bastante interés en ver esta película. Las críticas resultaban favorables y el género bélico te guste o no la guerra ha dado grandes títulos al cine. Desde luego el punto de vista realista o de querer plasmar una realidad desde la óptica de la industria yanki no significa necesariamente que sea la verdad aunque algunos gusten de creerse una visión unilateral.
Básicamente la película se centra en la historia de un grupo de artificieros del ejército americano a un mes de finalizar su misión en territorio iraquí y ser relevados. El grupo es comandado por un jefe de artificieros. Le acompañan tiradores para asegurar el perímetro y garantizar que la desactivación del artefacto explosivo se lleva acabo sin más. Por supuesto, este grupo es apoyado a su vez por un grupo mayor que se encarga de acordonar la zona. Esto vendría a ser el planteamiento básico de su trabajo.
El grupo original trabaja con un robot que recordaría a Wall-E. En una de estas desactivaciones deciden hacer explosionar la carga viendo no viable la desactivación del explosivo. Agregan entonces al robot desactivador un carro con carga explosiva.
Quiere la mala fortuna que se salga la rueda del carro y que el jefe de los artificieros se ponga el traje protector y coloque manualmente la carga a pesar de que sus compañeros se lo desaconsejan. Coloca la carga y comienza a alejarse. Mientras uno de los tiradores ve como un iraquí sostiene un telefono móvil en sus manos. El soldado se asusta y no tiene el valor de disparar al iraquí. El artefacto explota y el jefe de artificieros fallece.
La unidad pierde a su principal baluarte. Lógica y consecuentemente debido a la actividad frenética que el grupo operativo lleva a diario un nuevo soldado es trasladado como jefe de explosivos: el sargento William James (Jeremy Renner). Un soldado necesitado de adredalina y acción con abundancia de pájaros en la cabeza. La incorporación del susodicho trae no pocos problemas al grupo debido a sus contínuas salidas del protocolo de actuación y seguridad: se pelea con el brazo derecho del grupo, al tirador casi lo matan en un callejón oscuro e incluso él sufre el impacto de la onda expansiva de una de las bombas que explotan.
Pensamos entonces tiene un sentimiento autodestructivo: tiene mujer con un hijo de la cual no habla hasta que lo descubre un soldado del grupo y anda divorciado con la mujer en la casa. Te ríes cuando da consejos de responsabilidad familiar a sus compañeros. Ves que el cineasta quiere hacer hincapié que a pesar de lo animal que es el protagonista hace amistad con un chaval iraquí que juega al futbol y vende dvd a los soldados. En uno de las intervenciones cree encontrar el cuerpo muerto del muchacho relleno de explosivos. Se juega la vida desactivándolo e incluso abandona la base a escondidas para tomarse la justicia por su mano cosa que casi (de nuevo) le cuesta la vida para encontrárselo vivito y coleando al dia siguiente.
Se alternan misiones y van saliendo secundarios de lujo: Guy Pearce, Joseph Fiennes, con papeles cortos pero significativos en la película.
La última desactivación es la más dramática: un hombre inocente que han rellenado de explosivos y pide angustiado que le quiten eso El prota intenta con todas sus fuerzas desactivarle el cinturón de explosivos pero éste está protegidos por candados de acero y un temporizador. El prota tiene que abandonarlo a su pesar y el hombre explota en mil pedazos.
El prota es relevado y aparece en su amada América con la mujer y el niño. Pero vemos como ese tipo de vida no le va lo más mínimo. El prota vuelve a la zona caliente como jefe de explosivos.
No es la típica película sobre la ocupación iraquí. Es obvio que se intenta huir de lo político, pero esa es una tarea imposible. Se da una imagen de que la gente odia en general a los americanos y a éstos como unos paranoicos que en la mayor parte de los casos no hacen más que dar voces dando por sentado que toda la población iraquí habla inglés. Es un pecado de la prepotencia muy mal disimulado pero cierto. La insurgencia iraquí campa a sus anchas durante toda la filmación dejando constantemente la inoperatividad y la ineficacia de los operativos de seguridad y dejando ver claramente que lógicamente el ejército americano no puede irse de un sitio donde ni siquiera pueden garantizar su propia seguridad. Se justifica la permanencia militar.
En otro orden veríamos una crítica hacia los británicos en la persona de Fiennes más interesado en cobrar una recompensa que en llevar vivos a sus detenidos y ese hecho (la codicia) hace que le cueste la vida.
Se juega con la ambivalencia y las emociones encontradas en un contexto de guerra en un país que los soldados odian y unas gentes con las que no tienen nada en común. Película para la reflexión y para más de un visionado que a los incondicionales del género dejará satisfechos con dosis de acción, diálogos crudos e interpretaciones creíbles.
Será la edad
