Matemáticas básicas
Andaba limpiando el jodío desván de polvo y telarañas mastodónticas con el fin de hacer criba e ir dándole salida a objetos sin ya utilidad alguna. Resulta ciertamente hipócrita, porque en muchos casos estamos imbuidos del síndrome Diógenes entremezclado de esa extraña sensación que es la nostalgia. Digo esto porque tras cortar con la cizalla las lianas donde hasta ese momento moraban arañas de tamaño marsupial y acto seguido utilizar el cuchillo jamonero para dar un ultimátum a los bichos okupas, procedí al acto clasificador-descatalogador.
Me encontré entonces un libro de matemáticas de nivel de 6ª de EGB. Ni me acordaba de que había hecho ese curso. Seguro que me lo pasé durmiendo (el curso, no ese año). Personalmente ignoro como el libro ha llegado hasta aquí, aunque tengo mis sospechas y apuntan hacía mi santísima madre, acaparadora de trastos que suscitan en mi persona todo tipo de sensaciones negativas.
El caso es que me dio por ojear y hojear el libro tras soltar dos estornudos tan sonoros que una de las arañas sufrió un paro cardiaco y en fin...para los restos.
Me llamó la atención una de esas páginas con ejercicios resueltos. ¿Os acordais?. Te daban un enunciado y resuelto el ejercicio. La putada es que unas páginas más adelante estaban los ejercicios a resolver que no se parecían remotamente a lo planteado más atrás. Luego el dia siguiente salía el cabrón del profesor y te veía el careto de no haber realizado el ejercicio y te sacaba a la pizarra, para hacer escarnio y mofa pública por no tener el problema hecho. Y no te quiero decir si lo tenías pero mal hecho. Te hundía la moral. No como ahora que tiene el docente que pedir permiso al alumno para sentarse. Como cambian los tiempos.
A lo que vamos. Hallo el típico problema de Juanito que hace nosecuantos viajes llevando sacos de arena del punto a al punto b y te pide la solución. Entonces pensé como se plantaría un problema de matemáticas de ese nivel en la actualidad en el contexto que vivimos:
El Ayuntamiento X dispone de Y euros de presupuesto oficial para hacer una carretera. El Ayuntamiento contrata a la contructora B y éste a su vez a la empresa C para que le provea de material. ¿Cuánto tardará la obra y será el coste total?
En el libro de matemáticas sería Y-Coste total constructora= total coste real
Presupuesto B de subcontratación= número de operarios y tiempo de realización.
El enunciado y solución y el mundo real:
El Ayuntamiento entrampado y con una deuda pública que le tiemblan las canillas al administrador de solo verlo crea un presupuesto más falso que Paquirrín al decir que se va a sacar la carrera de Teleco, proyecta hacer una carretera en el peor emplazamiento posible con un impacto medioambiental próximo a la desertización y la aniquilación del ecosistema de la zona. Para ello contrata el regidor municipal a una empresa familiar, que eso si, paga en B. , es decir hace una contabilidad más que dudosa. La susodicha empresa subcontrata a otra que trabaja con materiales traídos de derribos de inmuebles ruinosos y con obreros traídos de váyase a saber donde.
¿Cuánto tardará la obra y será el coste real?
Se produce el acto oficial de la colocación de la primera piedra. Acuden el Alcalde con más cuernos que un mihura en el afilador; el concejal de obras cuyo grosor cárnico solo es comparable a esos hipopótamos en proceso de inmersión en el Serengueti. También hace acto de presencia el constructor-diseñador y un obrero español (el único de la empresa) que sostiene una pala y mantiene en movimiento la hormigonera. Todos los cargos públicos están guapísimos con su casco de obra impoluto y su chaleco gusilú por si viene un terremoto o para ser el blanco perfecto de dos misiles lanzados por un harrier sufragado por la CNT (cosas más raras han pasado y no nos han sorprendido lo más mínimo). En el momento de echar el pegote de cemento al ladrillo se tiene que proceder a la repetición del acto en torno a 7 veces debido a la desintegración de la superficie ladrillar al contacto con el elemento cementero. Vamos, que el ladrillo tiene una calidad pésima.
Pasan 38 meses. En el vecindario afectado por las obras han surgido comandos de francotiradores que se dedican a disparar sobre cualquier operario que no hace más que ruido pero que trabaja a ritmo tortuga terapléjica.
El presupuesto se aumenta cuatro veces. Las obras se tienen que reiniciar otras tantas por la mala calidad de los materiales. Se produce un derrumbamiento en el que se descubre que ninguno de los obreros estaba asegurado ni dado de alta en la seguridad social. Asimismo las obras no contaban con los permisos correspondientes ni cumplían con los requisitos de seguridad.
Pasan 27 meses más. El barrio se ha quedado semi-vacío y los que viven se dedican al pillaje y el canibalismo. Ningún obrero quiere trabajar en las obras (al principio tampoco querían así que mucha diferencia no se nota). El alcalde da largas y su familiar desaparece tras ser requerido por una orden oficial. Tras mandar a los geos se restablece el orden y se reanudan las obras.
Pasan 14 meses. Se concluyen las obras. En la inauguración viajan en autocar oficial, el alcade cornúpeta y todo su equipo de gobierno. Siguen a la comitiva todos los peces gordos implicados en la construcción. Todos llevan coches de lujo. Tras rodar el primer kilómetro quiere la climatología jugar una mala pasada y comienza a llover de modo torrencial. En ese momento se produce un agujero succionador al paso de la comitiva. No queda ni el chaleco reflectante. Hay veces que las matemáticas por simples que sean hacen que destaquen otras ciencias. En este caso la lógica. Buenas noches.
Será la edad
