De amores descarnados
En estos tiempos que corren a ojos vista surjen nuevas formas de relaciones personales. No, no voy a hablar de redes sociales, messengers o mierdas chateras. Voy a comentar un caso que me ha llamado particularmente la atención.
Vereís. Aquí en España existe una señora llamada Carmen Martínez Bordiú, alias "nietísima", este apodo le viene por su parentesco con un señor que estuvo dirigiendo el país casi 40 años, año más año menos. Pero no vamos tampoco por ahí....bueno...Esta Señora ha tenido durante su vida diversas parejas y divorcios. Nos ponemos en el contexto actual. La señora contrajo nupcias con un santanderino robustote, de carne ancha, de anatomía similar a Pedro Picapiedra. El caso es que al tío se le ve de lo más feliz con sus carnes y sus colores de norteño. Magnífico, oye.
Resulta que hace poco que leo que la señora se inyecta grasa en los pómulos y en otras zonas. Nada que debiera sorprendernos en esta época de Botox y arreglos quirúrgicos. Lo que si me llamo la atención fue la fuente de la procedencia de la grasa: la grasa inyectada procede de la que se le extrae al marido.
Comenzé a reflexionar. ¿Es un nuevo tipo de romanticismo?. Si tu pareja te pide que te zampes dos kilos de chistorra para que ella se rellene las patas de gallo ¿es amor?.
¿Debemos acudir en masa a todo tipo de establecimientos de comida rápida para ponernos barriletes y sin perder un segundo que nos metan una manguera por los bajos para que con nuestra grasa hagan un surtido de jabones en Juteco para regalarle el dia del aniversario?.
Seguí pensando. Si cierta parte de nuestro organismo pasa a formar parte del suyo de esta manera se podría interpretar de dos maneras: que nos fusionásemos con la pareja, una simbiosis más allá del intercambio que suponen los intercambios de fluidos...por otro lado que nuestra pareja nos tiene en todo momento en su cuerpo puesto que pasamos a formar parte de su estructura.
Si, suena bonito, pero no se por qué me viene a la cabeza Reanimator....imaginar que la cosa socialmente fuese in crescendo. Una cosa es la necesidad médica que ya se ha visto en numerosas casos: una hermana engendra en su útero con el esperma del marido de la chica por imposibilidad médica; donarse órganos, en fin, cosas de necesidad.
Yo lo que digo es que socialmente fuese aceptado el hecho de que intercambiases partes o trozos de: Yo a la churri le pediría un tetón para ir palote tol dia. Ella seguro que pedía un trozo de nalga....
Imaginemos una sociedad en la que tenemos un trozo de ser del otro. Nuestra señora rascándose los bajos porque le pican los huevos o el noviete corriendo a cambiarse el tampón en medio de una pachanguita.
¿Y si se acaba el amor? Supongo que en principio si todo fuera bien al cirujano y punto. Pero supongamos ya que sabemos que el ser humano es un mamón las posibles complicaciones. El novio no quiere devolverle las nalgas a su novia porque liga mucho más. La novia no quiere devolverle los testículos porque hace mucho que no usa las bolas chinas.
Supongamos esas situaciones duras de separación o divorcio. Los niños ya no serían la moneda de presión o cambio. Nuestra ex nos exije que para recuperar nuestro glande le demos una pensión alimenticia del copón y la casa. Mientras, nosotros nos quedamos con su culo celulítico de piel de naranja que nunca quiso tener. (Ay tonto).
Acabaríamos teniendo relaciones con otros seres transplantados. A empezar de nuevo y recoger los pedazos de nuestra nueva vida. No sabríamos si se nos rechaza o se nos acepta por nuestros nuevos cuerpos. Entraríamos en una sociedad dividida entre la gente sin transplantes y los que sí. Unos y otros serían vistos con recelo... con odio. Las religiones se posicionarían en contra. Excomunión para los profanos de la cirugía.
En determinados pueblos lejos de entender a las gentes de ciudá se producirían linchamientos, lapidaciones, etc. Al final tendría que ser prohibido. Y los nuevos románticos pasarían a ser proscritos contra natura.
Se confinaría a la gente en ghettos y surgiría la resistencia armada. Unos presidentes aprobarían leyes para la integración, otros para su exterminio. Estallarían las guerras entre países y el mundo se enfrentaría a su Apocalipsis.
Buf...ahora que lo pienso, espero que el marido de Carmen Bordiú se ponga a régimen. Buenas noches.
Será la edad.


tenemosimagenes dijo
Jaja, buenísimo! He aterrizado en tu blog por casualidad y la verdad es que me ha gustado mucho, un saludo y por supuesto eres invitado a pasarte por Tenemos Imágenes.
28 Octubre 2009 | 06:56 PM