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La Coctelera

pepechu

Que le vamos a hacer si son cosas de la edad

28 Julio 2009

Hong Kong báscula of the dragon

 

Ay Dios. Que lorzas. Para un dia que me da por limpiar el espejo del salón y el premio es descubrir al muñeco de michelín, o más bien el bicharraco que se enfrentó a los cazafantasmas....en otros tiempos uno gritaba asustado al contemplarse. Ahora tiramos de recurso literario y nos decimos que simplemente estamos a la moda decimonónica. Eso si eran tiempos....la mujer y el hombre rollizón, de comer profundo...(que gula, señor). En esta época se ha estereotipado la gilipollez bulímica y anoréxica,  condenada públicamente y caldo de revistas y diseñadores autoconsiderados creadores.

Andaba ya cavilando sobre estas ridiculeces diciéndome a mí mismo que yo era mejor que toda esa mierda mediocre. Pensé que lo mejor era dar cuenta de que el espejo no reflejaba la realidad tomando al asalto la báscula del baño.  Mal hecho. La báscula ya tenía más años que la lavadora y ya no estaba para estos trotes . Fue demasiado presión para ella. Snifff.

Recordé una publicidad que vi en no se donde sobre básculas digitales de esas que te hablan y guardan electrónicamente tu peso. La hostia.

Pues nada. Nos metemos en la página de timo-bay, y solicitamos a un vendedor de hong kong una báscula por 5.95 dóllars. Diez dias más tarde llega el artefacto. Procedemos a su desembalaje y ahí esta. Das al botón de ON. El trasto comienza a hablar en inglis diciendote no se que de mi tio Juan. Las intrucciones en inglish también. Procedemos a escanear las páginas y darle al power transleitor ese  y leemos traducido.

1- Bienvenida a la bascula adios grasas peadazo de perra occidental.  Te quitaremos esos hábitos mala comida tú, Mao es el auténtico...tú perro capitalista.

2 - Coloca pulsera en tobilla izquierda y electrona en pezón derecha, asqueroso imperialista tú comida basura. Windows caca.

3- Pon cuerpo encima báscula 2 veces dia. Te decimos peso tu tener cada dia y donde llegar fofa seguidora de teleseries yankis.

 

Me quedé pensativo. Tampoco había pasado tanto desde que los hijos de la gran...digo los anglos se piraron de allí...el que algo quiere...suspiré y seguí esas tres reglas básicas iniciadoras.

Me coloqué ya preparado en la báscula y cuando eso empezó a dar destellos de luz tipo discoteca setentera y  de la pulserá salió un mecanismo que comenzó a parpadear supe que algo iba a ir mal.

La báscula ponía una fecha y un peso.  A continuación las horas que faltaban para pesarme de nuevo en un reloj con cuenta atrás. Me asusté y corrí a escanear todo el manual y traducirlo.  Lo que yo decía: tengo que perder tres kilos para dentro de tres horas o me dará descargas eléctricas. Ay madre. Si fallo tres veces la tobillera explotará.  Ahora entiendo las medallas que se llevaron la última vez, falta hacía aquí en algunos equipos de furgol....

Intento quitarme la tobillera y el electrón del pezón. Cada vez que hago el intento me mete un viaje. Por lo pronto ya he cargado el móvil, parezco un árbol de Navidad y de mi cabezón sale más humo que en una factoría de berberechos.

¿Llamo a la policia? ¿los bomberos, emergencias? ¿me van a creer?, ¿llamo a un cura?, ¿un taxi?, nadie me va a creer, pufff... Vámonos a la comisará a con la báscula y todo. Me tendrán que creer por narices.

Comienzo a andar rápido y cada vez que bajo el ritmo me da una descarga en el pezón que lo tengo más duro que en un a peli ponno. Sudo a chorros. Asco me doy.  Como no puedo pararme decido ir a la carrera a la comisaría más cercana, es decir, a tomar por culo.

Según mi fatiga se acrecienta y mi respitación se parece más a la de un asmático con una crisis buscando desesperado un inhalador que el cabrón de su hijo le robó el dia anterior de acuerdo con su madre para que le dé una parada cardio-respiratoria de esas que aunque te reanimen te va a quedar medio cuerpo más muerto que el reparto de una peli de George  Romero. (vamos, que estoy asfixiado).

20 minutos más tarde llego a la comisaria y entre jadeos le intento explicar al señor agente lo que me pasa. El hombre, muy tranquilo él, me pide que espere un segundo y pasa al interior mientras nosotros seguimos dando saltos para evitar calambrazos. Oimos como el abnegado funcionario pregunta si se ha escapado alguien del manicomio. Lo que me faltaba. Me toma por un flipado. Mira, porque es un agente que sino le clavaba el pezón en el cogote.

El agente vuelve con otro compañero y vuelven a realizarme la misma pregunta que hace un momento. Vuelvo a empezar sin dejar de emular esas grandes sesiones de aeróbic de dvd. Entrego a uno el manual en inglés y la báscula. El otro se queda conmigo mientras el otro se lleva los elementos. El poli que se queda conmigo me pide que me pare. Le explico el porqué no. Hace caso omiso y vuelve a pedir que me esté quieto y tranquilo. Así hasta tres veces,  (Debe ser que a partir del número cuatro la gente sufre estrés). Sin previo aviso saca una pistola y me lanza una descarga. Y yo que pensaba que esas atrocidades solo las tenían los yankis...me retuerzo como un poseso de treinta demonios y dos latas de el litoral en proceso de indigestión. Pierdo el conocimiento, la sapiencia, todo, KO total.

Cuando vuelvo en sí me encuentro en la cama de un hospital. Me han tenido que amputar el pezón. Afortunadamente el resto de cuerpo se ha salvado. Entra una enfermera y me dice que voy a estar unos dias ingresado y que mientras me van a poner una dieta baja en grasas porque no es bueno para mi salud.  En ese momento piensas  si en la cárcel tendrán comida rica en fibra mientras estrangulas a la ex aspirante a jefa de enfermeras. Será la edad.

Tags: sera la edad

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