Orgullo 2009
Ahora que ya pasaron las fiestas en la Tierra Media es decir Madrid sity he sido testigo de las celebraciones llevadas con motivo del orgullo gay. La verdad es que me defino como demasiao hetero, de antigua usanza, cañita en el bar y tapita con los colegas. La cosa empezó porque uno tiene dos amigos heteros y solteros hasta que la diosa fortuna, es decir la lotería primitiva los toque. Los amigüetes en cuestión trabajan en un restaurante en la zona de Chueca y de ahí vino el rollo..
Lo primero que tengo que destacar es la cantidad de despedidas de solteras que había por la zona. Dos conclusiones me vinieron a la cabeza: o las futuribles no querían poner cuernacos alce o simplemente ver algún cuerpazo Adonis antes de entregarse a los brazos de su lorzaco prometido. (si señor, el amor es ciego y la grasa produce colesterol, verdades universales, sin duda).
Por supuesto empezé a ver gays masculinos: muy curiosos ellos...los jóvenes delgados, bueno ellos dicen fibrosos, pues hijo mira que yo como fibra pero cuando me pongo el bañador tengo que decir eso del metabolismo lento, pero no cuela. Entregados a la fiesta desde el primer momento no me extraña que estén tan delgaos.
Luego vienen los llamados osos. Estos son más de mi constitución, peludos, grandotes, con grandes mostachos, barbas, gustan del cuero, tirantes, y además clavan las canciones de Alaska como nadie, pero muy buena gente.
Los musculosos. Este año había verdaderos armarios empotraos (se acabaron ese fin de semana los anabolizantes y los esteroides en la ciudad). Mira que uno le da a las pesas pero es que uno alucina. A su rollo, a partir de 30 para arriba.
Luego habría mucha más variedades, porque la variedad del mundo gay es impresionante y su poder de influencia a nivel cultural no cabe discusión alguna.
La verdad es que el programa de acitividades y djs en las zonas principales fue un exitazo. Pero quiero ser crítico y lo voy a ser hacia todos esos heteros guarros, que rompían las botellas de cristal en medio de la calle, los que no usaban las papeleras (hombres y mujeres heteros), los irrespetuosos en definitiva, que hablan de reciclar y tiran todo al suelo, los que dicen ser antitaurinos y se van a los Sanfermines, los homófobos bailando con los que citan en sus chistes, los alternativos y ocupas destrozadores de mobiliario urbano, etc. Ganaron en respeto en conciencia los gays mayores de 30. Sorprende que en una ciudad tan hipócrita y tan llena de falsedad y odio como es ésta que se pueda aún tener pensamientos en voz alta. Será la edad
