Frankenchoni
Chari había palmao. Accidente de coche. Choque frontal contra un trailer de carga. Iba comiéndole la tranca a su rollete "Richi pirulas". Tal entusiasmo puso en la lobor de succionadora a tiempo parcial que el Richi entró en un trance pseudo-místico que ya quisieran para sí centenares de supuestos beatos y videntes al uso. Eso motivó el cierre de los ojos del succionado por unos segundos. El resto fue consecuencia lógica.
En esa posición erótico-festiva, perdón...fiestera aparecieron los cuerpos, tras apartar los bomberos el amasijo de hierros retorcidos como metálica metáfora del dolor. Las predicciones de las lenguas más viperinas se habían cumplido: el dia que palmase Chari lo haría con una buena p...en la boca.
Mientras en el otro lado de la ciudad, el estudiante universitario de biología molecular y cocina vietnamita de quinto año, Francisco Burraco, alias "Franky friky" daba los últimos toques a su experimento secreto científico: la reanimación de cuerpos, o lo que es lo mismo en lenguaje religioso la resurrección de la carne (acojona ¿eh?).
Como buen friky que era había conseguido por internet en un foro de zumbaos el supuesto libro del un tal Dr. Frankenmoñas, el cual inspiró una célebre novela basada en sus descubrimientos científicos, en los que afirmaba poder dar vida a cuerpos recientemente muertos. Franky no tuvo problema para hacerse con el supuesto libro ya que la gran mayoría de la gente consideraba que eso era un timo, y aparte ya estaba la clonación, vamos que se la traía al fresco a la mayoría de la gente.
Franky preparó nocturna y sigilosamente toda la maquinaria necesaria en los sótanos de la facultad gracias a los consejos de Bricozombi, el programa tv on-line de resurrección de muertos. Creo que andaban últimamente liaos con un tío que se había electrocutao con un trineo y renos en unos cables de la luz, en fin...el caso es que tenía el tinglao montado. Sólo le faltaban unos cuerpos recien fallecidos. Para eso contaba con la colaboración de su íntimo amigo Aigor, alias "Feto", estudiante de medicina y salido pajillero las 24 horas del día. La condición para su colaboración era que quería a cambio que le resucitase una novia para él solito, que ni pagando querían las putis hacérselo con él. Todo un bellezón latino, si señor.
Aigor se plantó esa misma noche en la sala de autopsias del hospital donde realizaba las prácticas universitarias. Consiguió engañar a la seguridad de la morgue y se hizo con los dos cuerpos recién llegados que estaban ahí. Al leer el historial, ella le pareció perfecta para sus propósitos sexuales. En cuanto a el otro, que se lo quedara Franky.
Tras bajar y sacar los cuerpos a través del montacargas. Aigor arreó con la furgo de su padre en dirección a la facultad. Llamó a Farky para darle las buenas nuevas. Franky estaba exultante, esa noche su experimento vería la luz.
Una hora más tarde todo estaba listo. La puesta en marcha llevaba un poco de retraso, ya que se tiraron media hora grapando y cosiendo extremidades y demás órganos deteriorados en el accidente, tiempo que además aprovecharon para colocarle unas peras de la talla 130 a la cadáver Chari.
Total que pusieron en marcha el generador nuclear con el asistente del programa wrindrous vistamierda. Unos electrodos serían el contacto entre los cuerpos y la tecnología. Franky y Aigor le dieron a Intro al tiempo que cruzaban los dedos. El proceso llevaría como poco unos diez minutos si todo era correcto. Pero mira por donde esa noche había tormentón y a los ocho minutos se fue la luz y el wrindous se quedó colgao (que raro ¿no?). Los generadores de emergencia respondieron rápido pero el proceso no llegó a su cenit.
Durante minutos ninguno de los dos articuló palabra alguna. El experiento solo se podía realizar una vez por cuerpo. Franky comenzó a llorar desconsoladamente. Aigor se lo tomó con bastante naturalidad: ya vendrían tiempos mejores...devolvería los cadáveres y otros ocuparían su lugar cuando la parca les brindase otra oportunidad, pero antes se pasarái por la piedra a la recauchutada Chari. Asi que empezó a magrarle una pera mientras lloraba en un rincón el frustado Franky.
De repente un hostión le tumbó a Aigor. Era el Richi, bueno más bien el resucitado Richi. Franky y Aigor estaban alucinando. Acto seguido Chari se incorporó poniéndose entre medias entre Richi zombie y Aigor que ni sentía los golpes que este le propinaba.
A duras penas separados, se les explicó lo ocurrido y que lo suyo era un milagro de la ciencia. Chari no dejaba de mirarse la peras, Aigor no dejaba de mirar a Chari, Richi de mirarse las grapas y Franky de hacerles análisis.
Cuando la pareja zombies fue consciente de que lo que les contaban era cierto, la verdad es que se lo tomaron bastante bien. Estarían eternamente de fiesta y drogaos tol santo dia y como tontos no eran les chantajearon a sus creadores con contar el rollo a "tol mundo". Comían, bebían y todos los vicios imaginables a cuenta de sus resucitadores hasta el punto de dejarles mas pelaos que una gamba y más quemaos que la pipa un indio. Un dia Franky llegó al límite de su paciencia. No pudo más. Ideó un plan sin contárselo a su inseparable Aigor. Esa noche coo todas las santas noches desde hacia un año Franky y Aigor sacaban de fiesta a los niñatos extorsionadores-zombies. Esa noche conducía Franky. Les llevó por otra ruta, para cuando quisieron darse cuenta la furgoneta caía por el barranco más alto de toda la zona. Era una muerte segura. Mientras tanto, el sótano de la Facultad de Franky ardía literalmente por los cuatro costados.
Días más tarde tras levantar el precinto de seguridad puesto por los bomberos y asegurar la estructura de los pilares del edificio por si se hubieran visto afectadas las vigas principales en el incendio comenzaron las labores de desescombro y reconstrucción de la zona. Uno de los obreros encontró un libro que entregó al conserje y éste a su vez al Decano. Lo abrió y comenzó a leerlo. El decano comenzó a unir las piezas de un rompecabezas que había comenzado un año atrás. En sus manos estaba el esclarecimiento de los hechos. Miró fijamente el libro y después cojió el teléfono. Tras unos instantes con el auricular pegado colgó sin marcar. Guardó el libro en su caja fuerte y se quedó con la mirada fija en una estampita de la virgen. Será la edad.

Elisa dijo
Buf. No te dire lo de manzanas traigo porque me has dejado sin pañabras.
17 Abril 2009 | 03:04 AM