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La Coctelera

pepechu

Que le vamos a hacer si son cosas de la edad

18 Febrero 2009

Amores sin fronteras

La llegada de un nuevo periodo estival  marcaba el inicio de la campaña en defensa de los animales. El pais en el que tenía la suerte o más bien la desgracia de vivir, era caldo de cultivo, día si y día también, de salvajadas y tropelías encaminadas a ensalzar lo primitivo del ser humano. No podía ser cómplice de tamaño sinsentido. Ese, en resumidas cuentas, fue el argumento por el que se apuntó en la ONG llamada "¿Y si te arranco la cabeza dejarás de ser un salvaje?".

La ONG, conocida por la radicalidad de sus acciones y propuestas había causado furor entre amplios sectores de la sociedad que miraban con repugnancia las fiestas populares de lugares que el GPS no podía identificar. La paradoja residía en que estas mismas personas que condenaban  estos hechos eran frecuentes en actos de tauromaquia. Disfrutaban ellos y ellas viendo como la entrepierna del matador se ponía tiesa al darle tortura al animal. Cuando la sangre y el agónico grito estertoriano de la ¿bestia? se producía, numerosas eyaculaciones se producían en el graderío. Una gran faena.

Pero volvamos a la ONG y más concretamente a la mujer de la que estábamos hablando. Esperanza, que así se llama nuesta querida activista, se encontraba sesteando con dificultad en el interior de un monovolumen con otros cinco compañeros. Se dirigían al pueblo de Valdeburros del Troyajo Perdío. Uno de los últimos reductos aislados que tenía como objetivo fiestas con maltrato animal: jugaban a una especie de beisbol utilizando como pelotas las gallinas; soltaban vaquillas con baterias de coche atadas y electrodos que les daban descargas paulatinamente; los fuegos artificiales, llevaban adheridos toda suerte de animales: gatos, perros, conejos, todo valía, el l bojetivo es a ver quien esparce más el animal tras explotar el cohete, en fin, imaginación no les faltaba no.

Diversos colectivos intentaron hacer campaña en el pueblo. Fue un suicidio. Los lapidaron. Hubo fallecidos, detenciones, etc. El gobierno se vió obligado ante la presión social y el clamor popular sumado a la indignación a tomar cartas en el asunto (como siempre). Se redactaron leyes aboliendo el maltrato animal en estos sitios. Evidentemente para los que vivían en aquel sitio aquello les provocaba risa. ¡Qué se les acercase la guardia civil si tenía huevos que los molían a palos!. ¡Que sabrán los de ciudá! ¡Esto es tradición! ¡Si el animal ni lo siente, si no hay nada más que verlos, que te están diciedo con la mirada..si están deseando que los demos, porque es su naturaleza, que vienen al mundo a darnos este gusto y no hay más que hablar..!

La acción que iban a emprender los activistas era bastante simple: mezclarse entre los del pueblo que esos dias estaba a reventar de gente de todos sitios (ávidos de sangre, comercio, bbercio, y si tocaba echarse un polvete en el pajar mientras los gorrinos al lado gruñen pues mejor que mejor). Intentarían averiguar donde guardan los animales, liberarlos sin ser descubiertos, y prender fuego en los locales de las peñas. Guerra, en definitiva.

Llegaron al sitio e cuestión. El pueblo estaba de bote en bote. Gente por todas calles, gritando y berreando. Pasacalles y orquestas. La típica parafernalia. Enseguida se plantaron en el local de la peña: del pueblo. Sacar la información no fue dificil, pero entonces sucedió: se miraron,  y  allí y en ese momento surjió: él, sosteniendo una bota vino, oliendo a sudor de tres dias con las barbas pegajosas del bebercio, con la camiseta llena mugre y los pantalones medio caidos y ella, llena de ojeras con las pupilas dilatadas por el speed, sudores fríos y ganas de matar a toda esta purria...salvajismo en estado puro, degeneración de la raza humana, resultado: flechazo inminente.

El  se tiró en plancha a por ella y se la llevó pa la era colgada cual saco papas uruguayas. La dieron al folleteo un buen rato hasta que el olivar se quedó sin olivas (eso es energía y no la mierda de las bebidas isopóllicas esas). Por cierto, el se llamaba Eusebio, pero todo el mundo le llamaba "Use". El caso es que les dió por hablar. Nunca se supo que fue lo que hablaron, pero esa noche ardió la peña, el granero y todo el pueblo, Tras huir  Espe y sus compis se dispersaron. De Espe no se volvió a saber. Use también desapareció.

Hoy día son buscados por todo el planeta por parricidio, asesinato, homicidio, torturas. El resto de los activistas les cargaron el mochuelo a estos dos y quedaron en libertad.

Un dia uno de aquellos activistas estaba viendo la CNNHYX y observó el titular que decía que un barco ballenero japones había encallado tras ser saboteado por dos personas. Una llevaba un garrote y la otra se parecía a...¡bah!. No creo. Sera la edad.

 

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